Ludmilla Souza, periodista y vocal del AMPA Districte Marítim | 17 Junio 2026
El pasado 4 de junio se celebró en el despacho del AMPA la segunda asamblea ordinaria del curso. Esta vez asistieron 6 personas, una más que en la reunión de noviembre, aunque de las 6 presentes, 4 eran miembros de la Junta Directiva. El resultado evidencia una realidad incómoda: la participación de las familias sigue siendo mínima.
«Nos entristece porque somos muy pocas personas para llevar a cabo todas las funciones básicas. Si nadie asiste a estas reuniones no podemos explicar en qué podríais ayudar», reconocen desde la directiva. La falta de asistencia imposibilita que las familias conozcan las oportunidades de colaboración según sus habilidades y disponibilidad.
Un año intenso de actividades
A pesar de las limitaciones, el AMPA ha desarrollado un amplio programa: 8 sesiones de Escuela de Padres y Madres, talleres sobre comunicación familiar y autocontrol digital, club de lectura para padres, concurso de postal navideña, mercadillo solidario con participación activa de familias, e impulso de la Iniciativa Legislativa Popular por aulas climatizadas, que ya ha llegado a las Cortes Valencianas.
Además, ha gestionado la presentación del AMPA en puertas abiertas y ha colaborado directamente con el centro y las familias en la preparación de las graduaciones de 4º ESO, Bachillerato y Ciclos Medios. Adicionalmente ha creado y mantenido canales de comunicación a través de Instagram, WhatsApp y web. La creatividad y el trabajo en equipo de quienes sí participan ha sido clave para mantener estas iniciativas vivas.
Crisis financiera en perspectiva
El estado de cuentas revela una situación preocupante. Hay cada vez menos familias socias, y conforme los alumnos avanzan de curso, muchas dejan de estarlo. Los fondos actuales apenas permitirán subvencionar en el futuro próximo excursiones, viajes, graduaciones, orlas y actividades extraescolares como inglés con Josy y club de ajedrez.
Este año el AMPA no pudo hacerse cargo de la subvención de las actividades náuticas ni renovar el seguro privado de accidentes para alumnos de 1º y 2º ESO. Tampoco tuvo fondos suficientes para aportar dinero a la carrera solidaria, aunque las familias compensaron con sus ventas en el mercadillo navideño.
Un gasto particularmente importante es el del bibliotecario, que el AMPA ha venido pagando al 70%. Se ha solicitado ayuda al Instituto para continuar con estos servicios a partir del proximo curso, dado que el bibliotecario es fundamental no solo para gestionar la biblioteca, sino para coordinar el club de lectura «Ratones Coloraos», que reúne a alumnos de 1º ESO a Bachillerato en grupos por edad, leyendo y comentando libros, desarrollando habilidades críticas esenciales frente al uso de redes sociales.
El llamado urgente
La Junta Directiva insiste en algo que ya ha comunicado reiteradamente: «Es urgente que tengamos una red de voluntariado para repartir tareas. No podemos seguir así otro año más. Si no hay colaboración, irremediablemente el AMPA llegará a su fin».
Las tareas disponibles son variadas y pueden realizarse mayormente a distancia: desde asesoramiento jurídico hasta gestión de redes sociales, diseño de carteles, tramitación de altas de socios, creación de formularios, gestión de documentación fiscal, y gestión del futuro banco de libros de lectura. El objetivo es repartir la carga de forma equitativa entre más personas.
«Somos 4 personas en activo con obligaciones laborales y familiares como todos. Es un sacrificio que no podemos mantener indefinidamente», advierten. El grupo de WhatsApp de voluntariado existe y está abierto para quien quiera participar, incluso de forma puntual o por turnos.
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